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Valeria GalvizPsicóloga

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Ansiedad: cuando el cuerpo vive en alerta

Si vemos la ansiedad como una alarma del cuerpo que a veces suena antes de tiempo, podemos empezar a comprenderla y a perderle el miedo.

Ansiedad

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Hoy en día todos hemos escuchado a alguien que sufre de ansiedad, o también la hemos sentido y no sabemos qué es. Es un tema recurrente y, aunque conocido, cuando lo experimentamos creemos que es el fin del mundo, que nos vamos a morir o que algo muy grave nos puede pasar. Lo cierto es que la ansiedad a veces llega como una avalancha de pensamientos que crees que te van a destrozar. Pero si la vemos como una alarma del cuerpo que a veces suena antes de tiempo, podemos empezar a comprenderla y a perderle el miedo.

Cómo entenderla sin pelear con ella

La ansiedad tiene mala fama, pero nació para cuidarnos, así no lo creas. Es la alarma que nos prepara para responder ante algo que parece peligroso: el corazón comienza a latir más fuerte, la respiración se acelera, las manos sudan, sientes opresión en el pecho y, sin mucha explicación, sientes que algo malo va a pasar. La ansiedad por sí sola no es "mala": es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo que se prepara para el peligro.

El problema aparece cuando esa alarma suena todo el tiempo, o con mucha fuerza frente a cosas que no son una amenaza real. Ahí el cuerpo se adelanta: reacciona antes de que tú alcances a pensar.

Algunas formas en que se nota

Pensamientos rumiantes e intrusivos, tensión en el cuello o la mandíbula, dificultad para dormir, irritabilidad, ganas de evitar ciertas situaciones. Tienes la sensación de estar siempre "en guardia", aunque no sepas bien por qué. Sientes incomodidad al frecuentar ciertos lugares o personas, al sostener conversaciones o al expresar lo que sientes.

Lo que no ayuda (aunque lo intentemos)

Pelear con la ansiedad suele darle más fuerza. Decirte "cálmate", "ya va a pasar" o "no es para tanto" no ayuda realmente y suele generar aún más ansiedad. Evitar lo que la dispara puede aliviar el malestar por un momento, pero sigue siendo algo superficial.

Lo que sí puedes empezar a hacer

Notar cuándo aparece y qué la precede. Usar la respiración para regularte: sé que es difícil creer que solo respirando nos podemos calmar, pero la respiración es una gran herramienta que usamos instintivamente para regular nuestro sistema nervioso. Ponerlo en palabras, compartir lo que estás sintiendo y saber que es más normal de lo que parece es siempre el primer camino hacia la sanación.

Si la ansiedad está ocupando mucho espacio en tu vida, en terapia podemos entender de dónde viene y aprender a manejarla. Puedes leer más sobre la terapia para la ansiedad.


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