Registro de ansiedad, pánico y falta de sueño
Cuando tengas un episodio de ansiedad, un ataque de pánico o una noche en la que no pudiste dormir, anótalo en segundos. No tienes que analizarlo ahora: lo puedes revisar en terapia con tu psicóloga o psicólogo.
Tus registros se guardan solo en este celular o computador: nadie más los ve. Si borras los datos del navegador, se pierden.
Quedó registrado.
Ya no tienes que recordarlo: queda listo para tu próxima sesión de terapia.
Si quieres, respira conmigo un minuto.
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Para llevar a tu sesión
Tus registros no se muestran aquí a propósito: revisar una y otra vez cuántas veces tuviste ansiedad puede aumentarla. Cuando tengas sesión, descárgalos y llévalos a tu psicóloga o psicólogo, o envíaselos.
Cómo funciona
- Ansiedad: cuando la sientas, o apenas puedas, marca qué tan fuerte fue (de 1 a 5), qué la disparó y qué hiciste. Toma menos de un minuto.
- Ataque de pánico: cuando pase, o cuando ya estés más tranquila o tranquilo, marca qué tan fuerte fue, qué sentiste en el cuerpo, cuánto duró y qué hiciste.
- Falta de sueño: solo cuando una noche no pudiste dormir bien, anota qué pasó, qué crees que lo causó y qué hiciste. No es un registro diario: para eso ya existen los relojes y las apps de sueño.
- Para tu terapia: antes de tu sesión, descarga el resumen en PDF o en Excel y llévalo o envíaselo a tu psicóloga o psicólogo.
Para qué sirve
Cuando estamos ansiosos, la memoria no es muy confiable: recordamos lo más intenso y olvidamos los detalles. Un registro breve, hecho en el momento, le da a tu terapeuta información real sobre qué dispara tu ansiedad, qué te ayuda a regularte y qué hay detrás de las noches en que no duermes. Con eso, el trabajo en sesión es más preciso.
Base científica
- El automonitoreo es una de las técnicas centrales de la terapia cognitivo conductual: registrar síntomas, situaciones y respuestas ayuda a identificar patrones y a evaluar el avance del tratamiento (Korotitsch y Nelson-Gray, 1999).
- En el tratamiento del trastorno de pánico, registrar cada ataque (síntomas, situación y duración) es parte de los protocolos de terapia cognitivo conductual con más respaldo, porque permite trabajar el miedo a las sensaciones del cuerpo y ver cómo los ataques bajan con el tiempo (Craske y Barlow, 2007).
- La falta de sueño y la ansiedad se alimentan mutuamente: dormir mal aumenta la ansiedad del día siguiente y la ansiedad dificulta dormir (Alvaro, Roberts y Harris, 2013). Registrar ambos ayuda a ver esa relación.
- Ponerle nombre a lo que sientes reduce la activación emocional: en estudios con neuroimagen, nombrar una emoción disminuye la respuesta de la amígdala (Lieberman y colaboradores, 2007).
- Respirar lento, alargando la exhalación, se asocia con más calma y menos activación fisiológica (Zaccaro y colaboradores, 2018). Por eso, al registrar un episodio fuerte, te ofrezco una respiración guiada de un minuto.
Por qué no ves tus registros aquí
Es una decisión a propósito. En la ansiedad, revisar una y otra vez los síntomas, contar cuántas veces pasó o buscar señales de que algo está mal son conductas de comprobación que, aunque alivian un momento, terminan manteniendo la ansiedad (Salkovskis, 1991). Por eso el diario solo te pide anotar y soltar. Tus registros se revisan donde sirven: en terapia, acompañada o acompañado.
Tu privacidad
Lo que escribes se guarda únicamente en este dispositivo, no se envía a ningún servidor y nadie más lo ve. Tú decides cuándo descargarlo y con quién compartirlo. Si borras los datos del navegador o cambias de celular, los registros se pierden, así que descárgalos de vez en cuando.
Referencias
- Alvaro, P. K., Roberts, R. M., y Harris, J. K. (2013). A systematic review assessing bidirectionality between sleep disturbances, anxiety, and depression. Sleep, 36(7), 1059-1068.
- Craske, M. G., y Barlow, D. H. (2007). Mastery of your anxiety and panic: Therapist guide (4.a ed.). Oxford University Press.
- Korotitsch, W. J., y Nelson-Gray, R. O. (1999). An overview of self-monitoring research in assessment and treatment. Psychological Assessment, 11(4), 415-425.
- Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., y colaboradores (2007). Putting feelings into words: Affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421-428.
- Salkovskis, P. M. (1991). The importance of behaviour in the maintenance of anxiety and panic: A cognitive account. Behavioural Psychotherapy, 19(1), 6-19.
- Zaccaro, A., Piarulli, A., Laurino, M., y colaboradores (2018). How breath-control can change your life: A systematic review on psycho-physiological correlates of slow breathing. Frontiers in Human Neuroscience, 12, 353.
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