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¿A dónde vas cuando no sabes a dónde ir?
Todos tenemos lugares a los que volvemos cuando duele: una montaña, una canción, una persona. Sobre los refugios y sobre no esconder el dolor.
Borrador para revisión de Valeria. Texto de ejemplo escrito para el lanzamiento; reemplazar o ajustar con su voz antes de publicar.
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¿A dónde vas cuando no sabes a dónde ir? ¿Dónde te escondes para que otros no vean tu dolor? Son preguntas que muchas personas se hacen en momentos difíciles, aunque no las digan en voz alta.
Todos necesitamos refugios: un lugar en la naturaleza, una caminata, una canción, un cuaderno, una persona con la que no hay que fingir. Esos espacios nos ayudan a respirar y a ordenar lo que sentimos.
Refugio no es lo mismo que escondite
Hay una diferencia entre retirarse un momento para cuidarse y esconderse para que nadie se entere de lo que pasa. El primero nos devuelve fuerza. El segundo, con el tiempo, nos deja más solos.
Una invitación
Piensa cuáles son tus refugios y cuándo fue la última vez que fuiste a ellos. Y piensa también si hay alguien con quien podrías compartir, aunque sea un poco, lo que estás cargando.
Si sientes que ya no encuentras a dónde ir, no tienes que resolverlo sola o solo. Pedir ayuda también es encontrar un lugar.
Si estás en crisis en Colombia, llama a la línea 192, opción 4, o acude a urgencias.
Este texto no reemplaza un proceso terapéutico. Si algo de lo que leíste te movió, puedes agendar una sesión o descargar la guía gratuita.